Las pestañas a media asta delatan la somnolencia que aloja el cuerpo del NAM que entre el trabajar y el rendirse apenas se sostiene. Parecen no parar de sonar jamás las voces que le recuerdan que hoy, 14 de febrero, es un día comercial tatuado al parecer en las venas, y de paso no le dejan dormir, es entonces cuando trata de recordar ¿cuándo fue que comenzó a odiar a ese santo que nunca le ha hecho mal?
Trata de devolver el casete de su vida y recuerda, desempolva una imagen y se visualiza, afina el lente, ahora un poco más claro y sonríe. Es de noche y NAM se encuentra en la terraza de una casa inclinada hacia atrás, pues está justo al subir una loma, esa morada que construyó su padre con sus manos. Se repite la sonrisa y continúa el enfoque del recuerdo que quiere. (más…)