Un día de la historia, en pueblito pobre, nació un ser que vivió con disposición habitual y firme para hacer el bien. Sus virtudes humanas calaron hasta sustituir los cuatro puntos de una brújula de vida capaz de guiar pasos magnos.
Nacimiento es Navidad, y junto a las fiestas que acompañan esta época, es deseo divino que, igual que en aquel pueblito llamado Belén, retoñe en la humanidad la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza como disposiciones estables del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta en caminos de fe, esperanza y caridad, de esa manera el niño Jesús repetirá la hazaña al nacer en los corazones y cambiar el curso de esta, nuestra historia.
Feliz Navidad y próspero año 2009