He confesado que NAM es irreal, en cambio su mundo, que descubro en este blog, es tan cierto como la cotidianidad de nuestras vidas, esa cotidianidad que produce historias, muchas consideradas dignas de contar… no sé si los ciber-lectores que me honren visitando este espacio revelarían sus anécdotas, aún agregándoles ficción como hago con este personaje, pero si han obtenido un aprendizaje de aquello, ya habrá valido la pena el paso por este mundo… ese que es nuestro en la misma medida en que así lo asumimos.